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De Isafjördur a Sæberg
Me despierto a las ocho de la mañana para poner la lavadora. Todavía con los ojos cerrados abro la puerta del cuarto de lavadoras y me encuentro al anciano: ¡Buenos días! Ya te he puesto la primera lavadora, ahora voy a poner la segunda. ¿Tú crees que si paro la lavadora antes de que centrifugue por…