A lo largo de estas últimas semanas habéis sido muchos de vosotros los que me habéis preguntado por cuáles han sido los mejores sitios en los que he estado, o que fue lo que más me gustó de Noruega. Lo normal, lo que yo también suelo preguntar cuando alguien me cuenta su viaje por otro país. Por tanto esta entrada va a servir como resumen de todos estos días, cómo guía de viaje para no perderse lo esencial (al menos para mí) y una pequeña orientación económica para aquellos que estén pensando darse una vuelta por el norte.
Dicho lo cual, también os recomiendo leer el Top 10 de mi compañera de viaje para tener una visión un poco diferente del mismo recorrido. Podéis echar un vistazo a su blog en este enlace: Top 10 en globeetrootter.
1. Trømso
Cualquier lugar es bueno en esta ciudad para disfrutar pero yo recomiendo un banquito con vistas al puente y la Catedral Ártica en plena noche veraniega para admirar el increíble sol de medianoche. Haz clic en → para leer la entrada en la que hablo de Trømso. →
2. Playa Flakstad, Islas Lofoten
A simple vista parece una de esas playas de arena blanca y aguas transparentes de cualquier catálogo del Caribe, pero estamos en las Islas Lofoten y justo detrás de la arena hay una montaña con nieve en lo alto. Sí amigos, esto es un pequeño punto perdido en mitad de la nada… pero es un punto tan magnífico. →
3. Preikestolen
Dos horas de esfuerzo subiendo compensa con creces el paisaje y la monumentalidad que supone esta gran roca, al menos hasta que empiezan a llegar las miles y miles de personas locas por acercarse al vacío y arriesgar su vida. Lo mejor de llegar el primero arriba es que a la bajada todavía quedarán helados en el kiosko. →
4. Knivskjellodden 71º 11’ 08’’ N
El famoso Nordkapp es una trampa para turistas, un burdo escondite de come-dineros, un lugar al que no entrar porque el verdadero punto más al norte está unos kilómetros más lejos. Una caminata de 9 kilómetros y podrás situarte en el nordkapp real. →
5. Mirador Dalsnibba
Para llegar al mirador de Dalsnibba tendrás que pagar por la carretera, tu coche sufrirá y maldecirás en cada una de las curvas sin quitamiedos hasta llegar a la plataforma, pero una vez arriba querrás quedarte a admirar todo lo que se extiende ante ti. Incluso, si tienes suerte, puedas ver a unos rusos jugándose la vida por una foto. →
1. Sol de medianoche
Llegamos a Trømso alrededor de la una de la mañana. El cielo semejaba un atardecer perpetuo. Todo parecía una puesta en escena mágica sacada de cualquier sueño de infancia. Los nocturnos, que salían de fiesta, caminaban con sus gafas de sol. A un lado la ciudad vieja, al otro lado del puente la Catedral Ártica y, sobre ellos, un magnífico arco iris nocturno. →
2. Arco iris 360 º
Descendíamos de Strynefjellsvegen cuando escuchamos sonido de agua. Buscamos la pequeña catarata a los pies del camino y ahí estaba: un arco iris de 360º. El efecto de la luz sobre la bruma de agua que salía de la cascada era tal que, en un instante, se quedó grabado a fuego en mi memoria. No todos los días se tiene la oportunidad de descubrir un arco iris que sale desde tus pies, recorre el aire en un arco circular perfecto, y vuelve para finalizar en el mismo punto en el que todo empezó. →
3. Viaje desde Alta a Røros en 18,5 horas
Un día de infarto, 18,5 horas seguidas conduciendo (con paradas cada dos horas) atravesando ríos, montañas, bosques, y lagos, evitando alces, renos, zorros y borrachos, cruzando tres países (Noruega, Suecia y Finlandia), y todavía llegar a tiempo para dar una vuelta por Røros. Fue demoledor, el cansancio hizo mella a media jornada pero, visto con perspectiva, fue una gran experiencia, a la par que loca. →
4. Tocar un glaciar
Llegar hasta la lengua de un glaciar subiendo una montaña durante dos horas, sobrepasar el límite de seguridad marcado y descubrir que a sus pies parece que estés ante una nevera con la puerta abierta; todo merece la pena con tal de acariciar el tremendo bloque de hielo que se puede venir encima en cualquier momento. →
5. Longyearbyen a las 6 am
Durante el verano podemos disfrutar de luz las 24 horas del día en Svalbard, razón más que suficiente para evitar a los pocos turistas que llegan a este punto y dar una solitaria vuelta por Longyearbyen. Ojo con los osos que pueden acecharte en cualquier esquina. →
1. Alesund
¿Una ciudad entera levantada en apenas tres años en estilo Art Deco?, parece imposible, pero no, existe y se llama Alesund. Refundarla es lo que hicieron unas cuantas decenas de arquitectos tras el incendio que destruyó la antigua ciudad de madera. Ahora es un placer caminar entre tanta obra de arte. →
2. Iglesia de Borgund
De entre todas las iglesias de madera que he visitado esta se lleva el premio. Quizá no sea la más bonita ni la más antigua pero me ha parecido la más especial. Situada en un valle, donde el verde sigue siendo el color predominante, sus maderas negras te hacen retroceder en el tiempo unos cuantos siglos. →
3. Museo Universitario de Trømso
No podía faltar un museo en este resumen cultural. Aquí podrás satisfacer todas tus inquietudes sobre la cultura lapona, así como arte eclesiástico, fauna y flora de la región, información sobre las consecuencias del cambio climático, una sección sobre los vikingos y, lo mejor, una máquina para crear tus propias auroras boreales en miniatura. →
4. Røros
Población declarada Patrimonio Mundial por la Unesco, y eso ya es mucho decir. Un delicioso lugar donde contemplar la historia de un pueblo minero, las viejas construcciones de lugar, y un montón de turistas de pantalón corto enrojecidos por el sol veraniego. Indispensable preguntar en la oficina de turismo por la visita guiada. →
5. San Olav
Al pobre de Olav Haraldsson, rey vikingo, le empezaron a llover palos por todos los lados cuando se le ocurrió convertirse al cristianismo. Y de ahí a morir en un campo de batalla contra los “infieles”, ser mártir y, posteriormente, canonizado, sólo hay un paso. San Olav, por tanto, está enterrado en la Catedral de Nidaros en Trondheim, y es uno de los puntos de peregrinación más importantes de la cristiandad. Y para completar el pack Olav, un poquito más lejos se encuentra Stiklestad donde se sitúa el campo de batalla en el que pereció el rey Olav. →
1. E10 Lofoten
Esta espectacular carretera recorre las Islas Lofoten de una punta a otra, desde Å hasta Fiskebøl. Puentes, montañas, valles, playas, pescado seco, pequeños acantilados, todo eso y mucho más es lo que te ofrece este majestuoso recorrido. →
2. Atlanterhavesveien
La carretera del Océano Atlántico, desde Bud a Kristiansund, distinguidad por el periódico The Guardian como “el mejor viaje por carretera del mundo”; una ruta de 70 kilómetros, ocho de los cuales discurren saltando de isla en isla. →
3. Carretera 520 entre Sauda y Røldal
Esta carretera atraviesa Ryfylke en un paisaje de alta montaña pero, sin embargo, es el hecho de no saber qué me iba a encontrar lo que hizo que su belleza llegara hasta el número 3 de esta lista. →
4. Trollstigen
No es la más bonita ni la más solitaria, de hecho más de una vez hay que dejar paso a las caravanas que llegan invadiéndolo todo. Sin embargo, en lo alto, se descubre el mítico mirador desde donde contemplar las deliciosas curvas que serpentean cuesta abajo. →
5. Strynefjellsvegen
La vieja carretera de Stryn se empezó a construir en 1881, antes de que las grandes máquinas comenzaran a conquistar todos los caminos de las montañas. Los lagos de aguas turquesas y las montañas son el escaparate perfecto de Noruega. Geiranger está a un paso desde aquí, lo que es un punto a su favor. →
1. Gammen en el Museo de la Universidad de Trømso
Como ya os conté en la entrada correspondiente (aquí), es en esta cabaña tradicional en la que probé uno de los mejores, si no el mejor, de los cafés que recuerdo. Quizá se deba a su interior oscuro, el humo de la hoguera, o las pieles de reno en el suelo, pero recuerdo ese momento de una forma muy nítida. También, por qué no decirlo, el café era gratis.
2. Verdenstratre, Trømso
Este bar situado en la calle principal de Trømso es el cine más antiguo del país; sí, sí, habéis leído bien, el más antiguo de Noruega. Para echar un vistazo al teatro sólo tenéis que ir en dirección a los baños, normalmente las puertas estás abiertas para echar un vistazo a la preciosidad de sala que tienen. Buena música también.
3. Kaffistova Book-Café, Fjærland
Un par de ancianas señoras nos sirvieron unos tés y unos waffles recién hechos por poco dinero. Este tranquilo café en este tranquilo pueblo es el sitio ideal para echar un vistazo a ese libro que siempre se lleva en la mochila para los momentos de asueto.
4. Café del Jardín Botánico de Trømso
Mínimo café con tres mesas situado en el Jardín Botánico de Trømso. Solo abre en verano pero que rico que está todo. Un buen sitio para respirar el aire puro de esta ciudad.
5. Café Fruene, Longyearbyen (Svalbard)
Un grupito de chicas jóvenes se encarga de llevar este tranquilo café en Longyearbyen. Que yo sepa es el que tiene la mejor atmósfera y los mejores sándwiches del pueblo… además de unos cómodos sofás.
+ Café Fiasco, Oslo
Tenía que incluir por la fuerza este sitio. Quizá no sea el más tradicional, ni el más barato, ni el mejor ubicado, pero sí tiene las mejores hamburguesas que he comido en mi vida. Junto a la estación principal de trenes de Oslo, dónde se junta lo mejor de cada casa.
1. Casa de Erlend
En una casa con más de cien años de antigüedad nos alojó Erlend una noche; cuando desperté al día siguiente no daba crédito, un lago azul rodeado de bosques y montañas. Un pequeño paraíso donde descansar.
2. Camping Oldevatn
Levantarse por la mañana, abrir la tienda de campaña y darse cuenta que estás durmiendo en un valle rodeado de glaciares es como para que se te caiga la baba. Pues sí, desde este camping se pueden ver al menos tres glaciares a tiro de piedra y cerca, muy cerquita, un par de ellos más para darse una buena caminata y verlos casi hasta tocarlos.
3. Casa de Eirin
Sentirte como en tu propia casa ya de por sí hace que se merezca una buena clasificación en esta lista. Si aún encima te llenan de consejos y de una buena conversación sólo queda estar agradecido y decir: volveré.
4. Guesthouse 102, Longyearbyen (Svalbard)
Una antigua residencia para los mineros que trabajaban en Nybyen, el barrio de Longyearbyen situado al fondo del valle. En su época era apodada como “La casa de los millonarios”, entre otras cosas por contar con lavabo en cada habitación. Hoy en día se sigue manteniendo la esencia del lugar.
5. Camping Førde
El “frikismo” de los campings se encuentra en Førde. Al menos la noche que estuve yo era el súmmum de los situaciones cómicas, con elementos inestables y rayando el desequilibrio. Pero es barato y queda de camino a muchos sitios. Si no lo habéis leído ya os recomiendo la entrada en la que relato una tarde cualquiera en el este camping de Førde.
¿Cuanto nos hemos gastado en este viaje? Los números que os presento los he extraído directamente del blog de Veronika (Globeetrootter), así que estoy más que seguro que son correctos. A saber:
- Compra en supermercado realizada en Dinamarca: 123€
- Combustible: 680€
- Ferrys y peajes (incluyendo el ferry de Dinamarca y Noruega, y la vuelta): 513€
- Parking: 76€
- Camping: 120€
- Museos y turisteo: 171€
- Compras (pan, café, comida, etc): 240€
- Viaje a Svalbard (vuelos y alojamiento): 430€
En total suman unos 2.400€, 1.200€ por persona, algo no tan exagerado para 5 semanas de viaje. Es más, si descontamos el viaje a Svalbard se quedaría en unos más que aceptables 800€. Y si todavía queréis bajar más el coste siempre os quedará la acampada libre, que está permitida, y tomar rutas más directas a vuestros destinos, no como nuestros más de 9.000 km.
Y así concluye el viaje de Noruega. En breve comenzará el siguiente viaje.





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